Revisiones electrónicas: Cuando el destino nos alcanza

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Revisiones electrónicas: Cuando el destino nos alcanza
 

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La Contabilidad electrónica se ha convertido en un reto para el contribuyente, pero la asesoría adecuada de un Contador y la atención oportuna a su Buzón Tributario le permitirán salir bien librado.

Todos conocemos los grandes beneficios que ha traído consigo el uso de los sistemas informáticos, la computadora se ha vuelto una herramienta indispensable para algunos procesos que antes solo hubiéramos imaginado en novelas de Julio Verne y que han traído grandes beneficios a nuestra vida; el ámbito de la auditoría no es la excepción y uno de los cambios de la reforma fiscal de 2014 fue facultar a las autoridades fiscales para revisiones electrónicas.

Los Contadores estamos conscientes de sus implicaciones, procedimiento, derechos y consecuencias en nuestras actividades cotidianas. Si bien es cierto que la profesión también ha evolucionado para usar las herramientas de las Tecnologías de la Información (TI), que ya son comunes al desempeñar los encargos de auditoría, esto nos obliga a preguntarnos, ¿estamos preparados para entrar de lleno en el entorno de las revisiones electrónicas?

NUEVO ESQUEMA DE FISCALIZACIÓN

En la exposición de motivos de la iniciativa del decreto por el que se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones de la Ley del Impuesto al Valor Agregado (LIVA), de la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) y del Código Fiscal de la Federación (CFF), dada a conocer el 8 de septiembre de 2013, se planteó que las revisiones de gabinete como proceso de fiscalización resultaban complejas debido a:

El volumen de documentación comprobatoria que el contribuyente tiene que aportar a la autoridad.
A la duración de las revisiones, las cuales podían tardar hasta un año en concluirse.
Derivado de lo anterior, el Ejecutivo Federal propuso un nuevo esquema de fiscalización electrónica en el que las notificaciones, requerimientos y envío de la documentación e información se realicen a través del Buzón Tributario con un tiempo de revisión máximo de tres meses.

La revisión fiscal electrónica es una facultad de comprobación establecida en la fracción IX del artículo 42 del CFF y que están ejerciendo las autoridades fiscales para comprobar que los contribuyentes, los responsables solidarios o los terceros con ellos relacionados han cumplido con sus obligaciones fiscales y aduaneras, basándose en el análisis de la información y documentación que obra en su poder, sobre uno o más rubros o conceptos específicos de una o varias contribuciones.

Asimismo, establece que las autoridades fiscales podrán ejercer esta facultad conjunta, indistinta o sucesivamente, entendiéndose que se inician con un primer acto que es la notificación al contribuyente en términos de lo que establece en el artículo 17-K del citado Código.

Al respecto es importante destacar que la fracción VII del artículo segundo de las Disposiciones Transitorias del multicitado Código para 2014, estableció las reglas relacionadas con el uso del Buzón Tributario y que entraron en vigor el pasado 30 de junio de 2014 para las personas morales y el 1 de enero de 2015 para las personas físicas.

Recientemente la Procuraduría de la Defensa del Contribuyente (Prodecon) publicó su reconocimiento al Poder Judicial de la Federación al señalar que un juez modificó, a petición del ombudsman fiscal, su auto de suspensión provisional para precisar que la suspensión decretada sobre las obligaciones fiscales que se deben realizar por medio el Buzón Tributario únicamente son para que aquellos contribuyentes que utilizaron el juicio de amparo no ingresen de forma mensual su Contabilidad electrónica en dicho Buzón.

Esta decisión es respetuosa del derecho fundamental de seguridad jurídica y los contribuyentes obtuvieron la certeza de que la única obligación de la que se ven temporalmente relevados, en virtud de la suspensión provisional y en tanto se dicta el amparo, es la del envío mensual de la e-contabilidad (que fue la que efectivamente reclamaron en el amparo). Esto les permite mantener comunicación efectiva con las autoridades fiscales a través del Buzón Tributario para cumplir con las demás obligaciones y realizar otros importantes trámites como solicitudes de devolución, certificaciones en materia de comercio exterior y por ende las revisiones electrónicas. Por su parte, las autoridades del Servicio de Administración Tributaria (SAT) pueden conocer los alcances específicos del cumplimiento que deben dar a la medida cautelar concedida por el juez.

DESARROLLO DE LA REVISIÓN

El desarrollo de las revisiones fiscales electrónicas, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 53-B del multicitado CFF, consiste en la emisión por parte de las autoridades fiscales de una resolución provisional que, en su caso, contendrá una preliquidación a cargo de los contribuyentes, responsables solidarios o terceros con ellos relacionados. Los contribuyentes contarán con un plazo de 15 días hábiles para:

  1. Manifestar lo que a su derecho convenga y proporcionar la información y documentación tendiente a desvirtuar las irregularidades detectadas.
  2. Aceptar la preliquidación por los hechos que se hicieron de su conocimiento, con la opción de corregir su situación fiscal dentro de dicho plazo, mediante el pago de las contribuciones y aprovechamientos omitidos junto con los accesorios, en cuyo caso gozará del beneficio de pagar una multa equivalente a 20% de las contribuciones omitidas.

“La revisión fiscal electrónica comprueba que los contribuyentes, los responsables solidarios o los terceros han cumplido con sus obligaciones fiscales y aduaneras.”

El Buzón Tributario consiste en un sistema de comunicación electrónico ubicado en la página de internet del SAT, a través del cual la autoridad realizará las notificaciones en documentos digitales; los contribuyentes presentarán promociones, solicitudes, avisos o darán cumplimiento a requerimientos de la autoridad por medio de documentos digitales, amén de poder realizar consultas sobre su situación fiscal. Para la emisión de las notificaciones, la autoridad enviará un aviso electrónico al contribuyente, el cual deberá ser consultado dentro de los tres días siguientes. Si el contribuyente no atiende la resolución provisional, esta se volverá definitiva y las cantidades determinadas se harán efectivas mediante el procedimiento administrativo de ejecución.

En caso de que el contribuyente haya ofrecido pruebas para desvirtuar lo establecido en la resolución provisional, la autoridad estará obligada a valorarlas. Si las pruebas ofrecidas por el contribuyente son suficientes a juicio de la autoridad para desvirtuar las observaciones formuladas en la resolución provisional, esta emitirá y notificará la resolución final, pero si la autoridad identifica elementos adicionales que deban ser verificados, procederá en cualquiera de los casos siguientes:

[1] Emitir un segundo requerimiento, dentro del plazo de 10 días siguientes a aquel en que haya recibido las pruebas. Ese requerimiento deberá ser atendido en un plazo de diez días siguientes, contados a partir de la notificación.

[2] Solicitar información y documentación de terceros; caso en el cual se suspenderá el plazo para que la autoridad fiscal emita su resolución, desde el día en que se formule la solicitud y hasta aquel en que el tercero conteste. Esta situación deberá notificársele al contribuyente dentro de los diez días siguientes a la solicitud de la información.

Una vez que la autoridad tenga en su poder las pruebas adicionales exhibidas por el contribuyente o los terceros, contará con un plazo de 40 días hábiles, a partir de su desahogo, para emitir y notificar la resolución correspondiente.

Cabe señalar que, concluidos los plazos otorgados a los contribuyentes para hacer valer lo que a su derecho convenga respecto de los hechos u omisiones dados a conocer durante el desarrollo de una revisión fiscal electrónica, se tendrá por perdido el derecho a realizarlo.

Con la adición del último párrafo del artículo 42 del CFF se le permite al contribuyente conocer el estado de cualquier procedimiento de fiscalización que tenga.

Al respecto, la disposición señala que cuando las autoridades fiscales estén ejerciendo alguna de las facultades previstas en ese artículo informarán al contribuyente, a su representante legal y, tratándose de personas morales, también a sus órganos de dirección, de los hechos u omisiones que se vayan conociendo en el desarrollo del procedimiento.

El éxito de las revisiones electrónicas dependerá de la capacidad de la autoridad para detectar en forma efectiva fallas u omisiones de los contribuyentes.”

Para efectos de lo anterior, la regla 2.12.9. de la Resolución Miscelánea Fiscal (RMF) para 2015 establece que las autoridades fiscales informarán al contribuyente, a su representante legal, y tratándose de personas morales, también a sus órganos de dirección, los hechos u omisiones que se conozcan en el procedimiento de fiscalización, en las oficinas de la autoridad fiscal, previa invitación legalmente notificada al contribuyente o su representante legal, y tratándose de los órganos de dirección de personas morales, estos se entenderán notificados a través de su representante legal.

En la fecha señalada en la invitación se informará por escrito los hechos u omisiones conocidos en el ejercicio de las facultades de comprobación. Si esta invitación no es atendida, la autoridad continuará con el procedimiento de fiscalización.

Será interesante ver cómo funciona esto en el caso de las revisiones electrónicas, puesto que se trata de un procedimiento que debe desahogarse íntegramente por vía electrónica. Sin embargo, respecto de la posibilidad de sostener estas reuniones, la regulación aplicable no hace diferencias.

No debe perderse de vista que en este tipo de revisiones se inicia precisamente informando al contribuyente sobre los hechos y omisiones advertidas por la autoridad, con base en la información que obra en su poder.

Recordemos que la autoridad, por medio de la administración de los Comprobantes Fiscales Digitales por Internet (CFDI), tiene pleno conocimiento de las operaciones de ingreso, egreso y traslado de los bienes y/o servicios recibidos y prestados, así como de los momentos en que se erogan y cobran, por lo que su labor se basará en primera instancia en la “adecuada” interpretación de los mismos.

CONCLUSIONES

Esperaríamos que a través de las revisiones electrónicas se efectúen acciones de fiscalización en forma más ágil y eficiente. Además consideramos que su éxito dependerá de la capacidad de la autoridad para detectar en forma efectiva fallas u omisiones de los contribuyentes por lo que hace a rubros específicos.

Dada la naturaleza y características de este tipo de procedimiento, será sumamente importante que la autoridad no pretenda formular requerimientos genéricos, sino concretos y puntuales, a fin de que el contribuyente realmente cuente con la oportunidad de desvirtuar las observaciones de la autoridad.

Para los contribuyentes, este tipo de revisiones son un auténtico reto. En primer lugar, tendrán que administrar cuidadosa y oportunamente la información de su Buzón Tributario. Asimismo, tendrán que ser capaces de reaccionar de manera prácticamente inmediata para poder desvirtuar en forma oportuna los hechos u omisiones formulados por la autoridad en su resolución provisional, así como atender cualquier requerimiento, pues los plazos previstos en este nuevo procedimiento son mucho más breves.

Por lo anterior, consideramos de gran importancia que los contribuyentes se asesoren para enfrentar los procedimientos que les sean iniciados bajo esta nueva modalidad, amén de que su asesor en materia contable (es decir nosotros los profesionales en la materia) cuente con los elementos necesarios para consultar todas las operaciones que aparezcan en el Buzón Tributario, tenga los conocimientos para poder validar la sintaxis de los denominados archivos XML, que son los verdaderos comprobantes de las operaciones contables, así como tener un archivo que resguarde de forma práctica, ágil y rápida, para su pronta localización.

Recordemos que desde el nacimiento del Comprobante Fiscal Digital (CFD) y con la adopción obligada de los CFDI, los auditores hemos desarrollado metodologías para revisar más archivos electrónicos que representaciones impresas, lo que ha modificado por sí solo los elementos a allegarse.

Finalmente, el contribuyente tendrá que desarrollar sus habilidades de comunicación escrita para poder desvirtuar efectivamente las observaciones de la autoridad por medio de documentos digitales, administrándolos de manera adecuada con las pruebas que tendrá que presentar también en forma electrónica.

Fuente: veritasonline

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