Seguridad jurídica, la importancia de la firma electrónica

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Seguridad jurídica, la importancia de la firma electrónica
 

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La seguridad jurídica exige que las administraciones públicas se doten de modernos sistemas tecnológicos para garantizar la efectividad de los servicios que prestan. Una de las herramientas más importantes dirigidas a ese fin es la firma electrónica, a través la cual las personas físicas y jurídicas se vinculan con las administraciones (municipales y de cualquier ámbito) en absolutas condiciones de seguridad
Para poder aplicar una firma electrónica se requiere, por el momento, un certificado electrónico (se están analizando otras vías de identificación segura entre las que se está posicionando la identificación mediante apps móviles) y por otro lado un software que utilice ese certificado electrónico para firmar electrónicamente documentos. Sirvan como ejemplos, tan comunes como dispares, la firma electrónica necesaria para confirmar el borrador en la presentación telemática de la declaración de la renta a Hacienda, o la firma electrónica de una Comunicación Previa de Apertura de un negocio dirigida a un Ayuntamiento, utilizando su sede electrónica en la que puede tener publicado dicho trámite.

Existen distintas clasificaciones de la firma electrónica en la normativa vigente, sin embargo solo la firma electrónica reconocida presenta, a efectos jurídicos, la misma eficacia que la firma electrónica manuscrita. En este sentido, cabe observar que la información contenida en la firma electrónica reconocida cumple una serie de requisitos inalcanzable por la mera firma manuscrita de un documento:

  1. La identificación del firmante
  2. La verificación de la integridad del documento firmado
  3. Garantizar el no repudio
  4. Debe existir la validación de la identidad del firmante por parte de un tercero de confianza
  5. Ser producida por un certificado electrónico reconocido en un dispositivo seguro de firma

Todas estas cualidades de la firma electrónica mejoran considerablemente las aplicaciones de la firma manuscrita y redundan, por lo tanto, en un aumento de la seguridad y de la confianza en los sistemas administrativos pertenecientes a Entidades Públicas, empresas y particulares.

Evidentemente, esta realidad de la que hablamos está soportada por una amplia cobertura legal, recogida inicialmente en la Ley 59/2003, de 19 de diciembre, de firma electrónica, que supuso la semilla de la actual Administración al equiparar la firma manuscrita con la firma electrónica reconocida. La aplicación de esta ley y otras que la han completado (Ley 11/2007, desarrollada y perfilada por RD 1671/2009) ha permitido (con menos rapidez de la deseable, eso sí) a las administraciones estatal, autonómica, provincial y local habilitar una nueva vía de comunicación con sus administrados (ciudadanos y empresas) con unas ventajas irrefutables para ambas partes: inmediatez, accesibilidad 24×7, ahorro, seguridad, eficacia.

La aparición de la firma electrónica y su combinación con el desarrollo de las nuevas tecnologías está posibilitando a las Administraciones ofrecer nuevos servicios a sus ciudadanos y a sus proveedores que permiten, en definitiva, simplificar y facilitar al máximo todas sus relaciones: presentar una factura, solicitar una subvención, pagar determinados impuestos o pedir un certificado de empadronamiento ya no conllevan la pérdida de tiempo al soportar una interminable cola, el desplazamiento, etc. Estas transacciones pueden hacerse desde cualquier ubicación con el único requisito de tener un ordenador conectado a la red y disponer de un certificado digital.

Principales beneficios del uso de firma electrónica

Son numerosas las Administraciones y entidades locales que destinan parte de su esfuerzo presupuestario en dotar a su back-office y front-office de herramientas de gestión documental, firma electrónica reconocida y su aplicación al seguimiento de expedientes electrónicos. Si bien es cierto que a otras muchas, por diversos motivos, aún les queda mucho camino por recorrer.

Una administración pública de tamaño medio puede reducir el periodo medio de pago a proveedores gracias a una firma electrónica eficaz. De la misma manera, en un año es posible gestionar más de 250.000 documentos (evitando la impresión de más de 750.000 copias innecesarias), tramitarlas con más de medio millón de firmas y ahorrar más de 70.000 euros.

Beneficios que aporta la firma electrónica:

  1. Ahorro de costes: se reduce el uso del papel, la tinta, los envíos postales y los desplazamientos, suponiendo una importante reducción en los costes y una racionalización de los recursos. Este ahorro es extrapolable al ciudadano, ya que repercute en una gestión más eficiente de los recursos públicos y, a nivel individual, un ahorro de costes para un sector de la población (en aumento exponencial) usuaria de estos servicios.
  2. Optimización del tiempo: cualquier trámite puede gestionarse en tan solo unos minutos, ya que un documento puede enviarse, visualizarse y firmarse de modo online y en tiempo real. Si la conformación de una factura ha de hacerse en un área administrativa que está a 15 kilómetros de la sede donde se ha registrado, en el mismo instante en que se produce el registro, el documento ya estará disponible para que el cargo correspondiente firme electrónicamente la factura, otorgando su conformidad con el bien recibido o el servicio prestado.
  3. Más espacio: todos los documentos se archivan en formato digital, con todas las garantías legales. Esto permite ahorrar espacio y eliminar el archivo físico de documentos. Además, todos los documentos quedan almacenados en el mismo entorno, siendo su localización y gestión mucho más sencilla y eficaz.
  4. Protección medioambiental: el uso del papel puede eliminarse hasta el 100%, protegiendo los bosques de más talas innecesarias y de los costes que para la administración supone.
  5. Ciudadanos satisfechos: cada vez son más los ciudadanos y empresas privadas que prefieren evitar desplazamientos y esperas, utilizando para ello la tecnología. La firma online garantiza seguridad y aporta valor añadido, permitiendo gestionar cualquier trámite en poco tiempo y desde cualquier lugar.
  6. Seguridad: La firma electrónica es un sistema tecnológico mucho más seguro que la firma manuscrita y conlleva el mismo valor jurídico. El contenido del documento electrónico firmado no puede ser alterado, garantizándose la autenticación del mismo y la identidad del firmante. Suplantar una identidad es más difícil. Además, se certifica la confidencialidad, por lo que el contenido del mensaje solo será conocido por quienes estén autorizados a ello.
  7. Fuente: informativojuridico

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