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Emprender… ¿Yo?
 

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Emprender: “Empezar a hacer una cosa determinada, en especial cuando exige esfuerzo o trabajo o cuando tiene cierta importancia o envergadura”

Entonces, emprender no es cosa pequeña ni algo que podamos alcanzar rápidamente y sin esfuerzo.

Sin embargo, miles de personas alrededor del mundo lo intentan todos los días. La gran pregunta es ¿Por qué?

Las razones para decidir emprender son tan variadas como estilos y personalidades existen. Aquí comparto algunas de las más seductoras y poderosas:

1. Resolver una necesidad. Es muy satisfactorio resolver lo que alguien necesita a través de tu producto o servicio.

2. Libertad. De decisiones, de horarios, de rumbo, de tiempo. ¿Qué no harías con esta libertad?

3. No hay límite de crecimiento. Al emprender, el límite del tamaño de tu empresa no tiene tope. Puede llegar hasta donde tú lo permitas. Eso incluye los ingresos.

4. Valores. Tú decides con quien trabajar, tanto en tu equipo como, con proveedores y clientes. Eso significa poder elegir convivir y trabajar con quienes comparten tus valores.

5. Constantes retos, por lo tanto constantes logros. La felicidad es la emoción que nos producen los logros. Así que, mientras más retos tengas, más
oportunidades de superarlos y más “material” para ser feliz cuando los conquistas.

6. Proveer fuentes de empleo y tener la oportunidad de ser el jefe que siempre quisiste tener. La Secretaría de Economía reporta que aproximadamente 7 de cada 10 empleos en México los proporcionan las Pymes (Pequeñas y medianas empresas) ¡WOW!

7. Ambición. Hay quienes no se conforman con vivir una vida tranquila: Quieren conquistar un cacho del mundo.

8. Creatividad. Crear un producto, servicio y sistemas “de la nada o casi nada” es ¡increíble!

9. Y como dicen por ahí… Si no te pagan lo que vales ¡emprende!

Lo que necesitas mentalmente

Automotivación

La automotivación es: Darse a uno mismo las razones, motivo, entusiasmo e interés. Es generar desde dentro de ti las ganas de llevar a cabo algo.

Esta parte es fundamental para emprender porque si tú no estás motivado para despegar tu empresa y pasar por todas las rutas para lograrlo ¿Cómo vas a lograrlo?

No hay nadie “arriba” que te dé palmadas, te diga que tú puedes y te inyecte entusiasmo. Eso será ahora parte de tu trabajo.

La automotivación es alimentada por los “para qués” ( Es decir ¡las metas!).

¿A dónde quieres llegar?

Tener claro los puntos de “llegada” (aunque sólo tengas los primeros) en tu carrera emprendedora es lo que te dará la gasolina para continuar cuando las dificultades o el desánimo se presenten.

Así que traza metas concretas y medibles. Mientras más específica y pequeña sea una meta, más fácil es alcanzarla y medir el nivel de éxito.

Alcanzar una meta sin importar su tamaño, es la mejor manera de inyectar motivación al corazón para seguir adelante. Así que, si procuras tener constantes logros, avances y aprendizajes ¡será difícil desmotivarte!

La clave de la motivación (y la acción)

Todos pensamos que para hacer algo, es necesario “tener ganas” de hacerlo. Entonces, si no tengo ganas de hacer 10 sentadillas, aunque las necesite para estar en forma, simplemente no las hago. Si sigo ese patrón, ya estuvo que no haré sentadillas jamás porque ¿quién en su sano juicio amanece con GANAS de hacer sentadillas?

No esperes a tener ganas. Usa tu propósito, tus razones y tus metas para sacudirte la inercia/ flojera/desidia o procrastinación.

El ejemplo de las sentadillas es muy claro:

  1. El propósito: Tener un trasero fuerte
  2. La meta: Hacer 50 sentadillas sin perder el aliento
  3. Lo que te da ilusión: Cómo te verás en traje de baño y poder correr mejor
  4. Tus razones: Estar en forma, aumentar el músculo en las piernas

Cuando te dé flojera hacerlas piensa en estas 4 cosas. Haz que te impulsen. Eso es automotivación.

En caso contrario, si todos actuáramos conforme a nuestras ganas, el mundo se movería mucho más lento y no habría ni la mitad de las empresas y productos fabulosos que disfrutamos y admiramos. Porque a nadie nos dan “ganas” de hacer las cosas que no disfrutamos, pero que tienen que hacerse para lograr lo que se quiere.

El truco de la automotivación es simple:

Hazlo al revés: independientemente de las “ganas” ¡ponte a hacer lo que sabes que tienes que hacer! Sigue tu plan, tu lista de tareas y tus proyectos porque cuando acabes, verás que tu estado de ánimo ¡es otro! Y entonces sí tendrás más ganas (o mejor disposición) de continuar haciendo las cosas.

El archivo secreto de la motivación

  1. La lista de cosas que quieres lograr
  2. La lista de cosas que YA HAS LOGRADO
  3. Una biografía del emprendedor que más te inspire en ese momento
  4. Una foto de tu familia y seres queridos
  5. Los halagos y buenos comentarios que los clientes te vayan haciendo (recopílalos en un folder, ya sea digital o físico o ambos)
  6. La lista de los errores más grandes de tus empresarios favoritos y como los sortearon

Transformarás tu negocio (¡y tu vida!) en el momento en el que ya no permitas que tus “ganas” de hacer o no hacer algo dicten la agenda del día y sean tus metas y los objetivos los que dominen.

Disciplina

Disciplina es hacer las cosas cuando se tienen que hacer aun cuando no tienes ganas de hacerlas.

La disciplina es una de esas palabras con mala reputación. Pero la verdad es una de las virtudes más valiosas que puedes tener no sólo como emprendedor, sino como persona. Porque es lo que te va a llevar a lograr lo que sea, incluso cuando tienes ganas de renunciar.

La disciplina te lleva a tener uno de los más grandes “superpoderes” de cualquier empresario: PERSISTENCIA.

Lamentablemente no todos nacimos con una disciplina de hierro.

Quizá por eso no son tan numerosos los negocios con éxito… la buena noticia es que se puede entrenar, mejorar y fortalecer.

Propósito

Propósito: “Intención o voluntad de hacer algo. Objetivo, fin o aspiración que se desea lograr” (RAE)

El propósito es el “por qué”: ¿por qué emprendes? ¿Cuál es la finalidad?

Es lo primero que necesitas tener claro antes de dar el primer paso porque si no hay una razón o un objetivo claro ¿a dónde te vas a dirigir? ¿Cómo sabrás si ya llegaste? O incluso ¿qué caso tiene siquiera empezar?

Es importante que no confundas el “por qué” con los “para qué”.

El para qué es la meta (o metas, porque pueden ser varias). Los porqués son las razones por las que quieres llegar a esas metas.

El propósito que tengas para emprender será siempre tu guía, tu brújula y la razón de tu esfuerzo. No lo pierdas. No permitas que nadie lo haga menos y sobre todo, tenlo siempre presente en tu camino.

Metas

Las metas no son el propósito, pero definitivamente te ayudarán a esclarecerlo. Así que te propongo anotar todas las metas que tienes sobre tu negocio:

  1. A dónde quieres llegar
  2. A quienes quieres alcanzar
  3. Qué quieres obtener
  4. Qué [cosa, situación, necesidad] pretendes cambiar a través de tu negocio

Una vez que tengas claro TU propósito, puedes entonces definir el propósito de tu empresa. Este deberá estar basado en tu propósito personal para emprender con lo que quieres (el impacto o cambio) lograr en el mercado.

5 Útiles tips para tu camino emprendedor

1. No confundas necedad con persistencia. Persistir es continuar el camino trazado para llegar a la meta haciendo los ajustes que sean necesarios. Necedad es hacer las cosas de una determinada manera, a pesar de que la realidad está demostrando la necesidad de hacer ajustes para tener éxito.

2. La mesa directiva. La mesa directiva a la que tienes que hacerle caso siempre está formada por tres partes: tu cliente, tu equipo de trabajo y tú. Si sólo le haces caso a una sola parte, lo más seguro es que te equivoques. Especialmente si sólo te haces caso a ti. Escucha a los tres siempre para tomar las mejores decisiones.

3. No temas estar equivocado. ¿Cuántos errores espantosos son cometidos en un afán por “no estar equivocado”? Ojalá hubiera una estadística. Aunque sin ella, te puedo decir que el miedo a aceptar que uno se equivoca es el principal factor por el que nos aferramos a decisiones que no están llevando el barco a buen puerto.

Acepta con gracia que te equivocas y fluye con lo que la realidad, el mercado y la vida te comunican. No te aferres, no te “anecies” pero sobre todo, no tapes o justifiques tus errores.

4. Lleva un diario de decisiones, logros y retos. Escribir (sobre todo si es a puño) libera los “jugos creativos” y nos hace ver las cosas de una perspectiva distinta al “descargar” los pensamientos e ideas al papel. Este diario te ayudará a rastrear buenas ideas, a plantear mejor los retos que estás viviendo en un momento dado y a encontrar soluciones.

Al releer hacia atrás podrás constatar todo lo que has avanzado y corroborar tus aciertos, así como recordar y re-aprender de tus errores.

5. Evita los atajos pero implementa sistemas. No hay camino corto para el éxito. Trabajo duro es lo que le espera a cualquier emprendedor. Pero no se trata de trabajar duro sólo porque sí: Desde el principio ponte la meta de implementar sistemas para que el trabajo sea más eficiente.

El tuyo, el de tu equipo y hasta del de tus proveedores. Trabajo inteligente. Pero por favor, nunca atajos.

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