“La clave es el PORQUÉ” - CICDE

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“La clave es el PORQUÉ”
 

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“La clave es el porqué” toca aspectos esenciales sobre el sentido de lo que haces. Por ejemplo, ¿en algún momento te has definido desde el punto de vista profesional? Muchas veces, ¿verdad?: soy abogado, o consultor, o responsable de comunicaciones de Acme, o médico otorrino, o arquitecto de interiores, o profesor de anatomía patológica en la universidad de Wisconsin-Madison, ¡qué se yo…!!! Y es que, habitualmente te defines por lo QUE haces, pero,

¿qué pasaría si te definieras por el PORQUÉ de lo que haces?

¿Por qué haces lo que haces y no otra cosa? ¿O por qué te gustaría dedicarte a esa actividad y no a otra? ¿Por qué has montado tu empresa? ¿Por qué mantienes esa relación con esta persona y no con otra? ¿Por qué te esfuerzas y das lo mejor de ti todos los días? ¿O por qué estás tan desmotivado?

Te preguntarás… ¿Y por qué interesa tanto saber el porqué? La razón es poderosa.

El porqué es tu fuente de inspiración,

y si no estás conectado con esa fuente de energía te será literalmente imposible superar los obstáculos del camino. Podrás recurrir a técnicas automanipulativas, pero solo servirán para salir del paso.

El porqué es la única energía duradera.

El porqué estimula tu creatividad. El porqué fortalece tus relaciones y da consistencia a tu trabajo. El porqué te levanta del suelo y te empuja.

¿Quieres cambiar el mundo, tu mundo…? ¿Quieres cambiar las cosas que no te gustan, de tu país, de tu ciudad, de tu entorno…? ¿Quieres que tu familia funcione? ¿Quieres construir un equipo comprometido? ¿Quieres que tus alumnos estén motivados? ¿Quieres luchar por los más desfavorecidos, por los excluidos? ¿Quieres contribuir a la sociedad con tu talento personal? Entonces necesitas un gran porqué que te inspire. Un porqué grande que tiré de ti todas las mañanas. Un porqué capaz de alegrar toda tu vida y llenarla por completo.

«La gente no compra lo QUE haces, sino POR QUÉ lo haces». Y como muestra, no un botón, pero sí una moto y un ordenador. ¿Por qué hay quien prefiere una Harley-Davidson a una Kawasaki, a sabiendas de que son más caras y hay que esperar de seis meses a un año para obtener una? De forma análoga, ¿por qué comprarse un Mac, si tiene menos prestaciones y hay que hacer una cola de seis horas el día de su lanzamiento?

Para Simon Sinek, autor de La clave es el PORQUÉ, la respuesta es sencilla: hay una gran diferencia entre consumir repetidamente y estar fidelizado con una causa. En el primer caso, la lucha entre competidores discurre en el terreno de la manipulación: prestaciones materiales, precios, promociones, reembolsos, etc. Una serie de artimañas que se mueven dentro de los paradigmas de la razón y los cálculos de utilidad. ¿El resultado? Si salimos perdiendo, nos marchamos a la competencia a por mejores QUÉ. Y sin dudarlo dos veces.

Sin embargo, fidelizar va más allá: es conseguir que la gente sienta una identificación tal con tu marca, que esté dispuesta a rechazar un producto mejor o a un precio más competitivo para seguir teniendo tratos contigo. Como le pasa a Harley-Davidson; como le pasa a Apple: a sus clientes no les importan las prestaciones del objeto. Ellos ya saben qué están comprando: una causa, un estilo de vida, un PORQUÉ. Y su moto, iPad o iPhone, etc. son, simplemente, la muestra tangible de eso inmaterial que tanto les inspira.

Ahora bien, detrás de un gran porqué siempre debe haber un gran líder. Este último debe ser capaz de captar seguidores que no sólo confíen en nuestra misión, sino también en nuestro plan para llevarla a cabo. Sólo entonces seremos capaces de superar con éxito todas las fases de nuestro Círculo de Oro (POR QUÉ, CÓMO, QUÉ); sólo entonces entenderemos la diferencia entre acumular ventas y lograr el verdadero éxito, objetivo que necesariamente pasa porque los clientes vean en nuestra razón de ser también su causa.

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