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Pretotipar esto
 

pretotipar

por Alberto Savoia

Estar seguro, tan rápido y tan barato como sea posible, de estar construyendo lo correcto antes de construirlo

En este mismo momento, millones de personas en todo el mundo están invirtiendo su corazón, alma, esperanzas, sueños, tiempo, dinero y energía en desarrollar nuevas ideas que, una vez lanzadas, fracasan miserablemente.

Los prototipos tradicionales pueden ayudar a probar y validar el potencial de mercado de las nuevas ideas. Sin embargo, en muchos casos el desarrollo de un prototipo adecuado es muy difícil, costoso y lleva mucho tiempo. Es normal invertir semanas, meses o años, y cientos de miles o millones de dólares en el desarrollo de prototipos. Por otra parte, la mayoría de los prototipos están diseñados para responder a preguntas como “¿Podemos construirlo?” o “¿Va a funcionar como se espera?”, en lugar de centrarse en cuestiones tales como “¿Deberíamos construirlo?” o “Si lo construimos, ¿la gente lo comprará y lo utilizará?”. A menos que se pueda responder a las últimas preguntas de manera afirmativa, las primeras tienen poca importancia.

Entre las ideas abstractas y los prototipos tenemos los pretotipos. Los pretotipos hacen que sea posible reunir valiosos datos de mercado y de uso para tomar una decisión sobre si seguir o no en el desarrollo de una idea nueva. Todo ello a una fracción del coste de los prototipos: horas o días en lugar de semanas o meses, y centavos en lugar de dólares. Pretotipar ayuda a fallar y recuperarse rápidamente, y a liberar un montón de tiempo, dinero, energía y entusiasmo para explorar nuevas ideas y llegar a algo que la gente pueda querer.

El esto correcto

¿Qué es este esto del que estoy hablando?

En el contexto de este libro, esto puede ser un nuevo producto, un servicio, un libro, una nueva empresa, una organización de caridad, un juego de video, un tipo de barco innovador, un nuevo instrumento musical, un revolucionario hámster hipoalergénico diseñado genéticamente,…

Esto es algo que no existe todavía, pero hemos estado pensando en ello y nos gustaría – o tenemos que – crearlo y darle vida.

Esto es algo importante para nosotros, y la creación de esto requerirá de una combinación no trivial de nuestro tiempo, esfuerzo y dinero, así como una considerable cantidad de nuestra energía, empuje, entusiasmo y compromiso.

Idealmente, esto es algo con lo que se está profundamente apasionado, pero no pasa nada si esto se trata de algo que tiene que hacer como parte de su trabajo.

¿Cuál es la importancia de tener “el esto correcto”?

Las probabilidades están en gran medida en contra del éxito de nuestro esto. Esperemos que esto no sea nuevo para usted. Estoy seguro que ha oído muchas veces estadísticas similares a las siguientes:

• El 90% de todas las aplicaciones móviles no ganan nada de dinero
• Cuatro startups de cada cinco hacen perder dinero a los inversores
• El 80% de los nuevos restaurantes cierra en el primer año

La mayor parte los nuevos estos fracasan. A menos que no tengamos algún tipo de designio divino, tenemos las mismas probabilidades que los demás. Es probable que el esto en el que estamos pensando no tenga éxito – a menos que nuestro esto pase a ser el raro esto correcto.

Si no tenemos el esto correcto entonces, por definición, debemos tener el esto incorrecto. Una de las cosas más derrochadoras y costosas que podemos hacer es seguir trabajando en el esto incorrecto con la esperanza de que seremos capaces de convertirlo en un éxito a través de fuerza de voluntad y esfuerzo. Por desgracia, esto ocurre muy rara vez: en términos generales, no existe una cantidad de tiempo, esfuerzo o dinero que pueda hacer que el esto incorrecto tenga éxito.

Las películas son un buen ejemplo de lo cercano-a-imposible que es transformar el esto incorrecto en un éxito en la taquilla. Si el concepto de película (el esto en este caso) no está bien, no hay directores estrella, actores o $100 millones o más de presupuesto que vayan a convertir la película en un éxito (por ejemplo, “Ishtar”, “La puerta del cielo”, “Howard el Pato”).

Por otro lado, si tenemos el esto correcto, todo se vuelve mucho más fácil y las probabilidades de éxito oscilan a nuestro favor. En el caso de las películas, esto sería una película con poco o ningún presupuesto, un director sin experiencia, sin actores de renombre y sin expectativas, que se convierte en un éxito de taquilla (por ejemplo, “The Blair Witch Project”, “El Mariachi”, “Actividad Paranormal”).

Tener el esto correcto es esencial. La mayoría de las personas u organizaciones no tienen tiempo, energía o dinero ilimitado para sostener

una larga cadena de lentos y costosos fracasos causados por perseguir a estos incorrectos. El objetivo de pretotipar es eliminar los estos incorrectos y encontrar el elusivo esto correcto con la mínima inversión de tiempo, dinero y esfuerzo.

¿Por qué sigo escribiendo “esto” en negrita y cursiva?

El concepto pretotipar es aplicable a una amplia gama de ideas para productos o servicios – software, hardware, sitios web, juegos, refrescos, bebidas duras, libros, películas, etc. Puesto que es engorroso escribir (y leer) cosas como “Si su producto o servicio es…”, me decidí a referirse simplemente a cualquiera que sea su idea como esto.

A lo largo de este libro, lo escribo en negrita y cursiva para diferenciar esto (su idea) de la palabra esto. Puesto que este libro es – al menos en este momento – un pretotipo mismo, podría haber perdido unos cuantos de estos aquí y allá. Espero que sea claro por el contexto que me estoy refiriendo a su esto.

A medida que siga leyendo, algunos de buenos acrónimos y mnemónicos para esto8 son:
• idea sobre la mesa
• idea a probar
• innovación a poner a prueba

Pretotipar

¿Qué es Pretotipar?
Ahora que usted tiene una idea aproximada de lo que quiero decir por el esto correcto, podemos hacer a pretotipar una introducción apropiada. La mejor manera de hacerlo es compartiendo las dos historias que me hicieron pensar en todo esto: el “experimento” de voz-a-texto de IBM y el “experimento” del Palm Pilot.

El Experimento Voz-a-Texto de IBM

Escuché por primera vez esta historia durante una presentación en una conferencia de software hace unos años. No estoy seguro cómo es de exacta mi descripción de los hechos, probablemente tiene algunos detalles erróneos, pero en este caso la moraleja de la historia es mucho más importante que los detalles. Con esa salvedad, aquí está la historia tal como la recuerdo.

Hace algunas décadas, mucho antes de la era de Internet y antes de los albores de las omnipresentes computadoras personales, IBM era más conocido por sus computadores centrales y máquinas de escribir. En aquellos días, escribir era algo en lo que eran buenos una pequeña minoría de personas – en su mayoría secretarios, escritores y algunos programadores de computadoras. La mayoría de las personas escribían con un dedo – lenta e ineficientemente.

IBM estaba una posición ideal para aprovechar los negocios de tecnología informática y de máquina de escribir para desarrollar una máquina de voz-a-texto. Este dispositivo permitiría a las personas hablar en un micrófono y sus palabras aparecerían “mágicamente” en la pantalla sin necesidad de escribir. Tenía el potencial para hacer ganar un montón de dinero a IBM, y tenía sentido para la empresa hacer una apuesta a lo grande.

Sin embargo, hubo un par de problemas importantes. Las computadoras en aquella época eran mucho menos potentes y más caras que en la actualidad, y la voz-a-texto requería mucha potencia de cálculo. Por otra parte, incluso con la potencia de procesamiento adecuada, la traducción

voz-a-texto era (y sigue siendo) un problema muy difícil de ciencias de la computación. Enfrentarse a ello habría requerido una inversión enorme – incluso para IBM – y muchos años de investigación. Pero todo el mundo habría querido tal dispositivo. Sería un éxito seguro. ¿O no?

Algunas personas en IBM no estaban convencidos de que todas las personas y empresas que habían dicho que “sin duda querían comprar y usar” máquinas voz-a-texto en realidad las terminarían comprando. Temían que la compañía pasara años investigando y una gran cantidad de dinero desarrollando algo que muy pocos iba a comprar en realidad: un desastre comercial. En la jerga de pretotipar: no estaban seguros de que la voz-a-texto era el esto correcto. Después de todo, la gente nunca había utilizado un sistema de voz-a-texto, así que ¿cómo podían saber a ciencia cierta que lo iban a necesitar? IBM quería poner a prueba la viabilidad empresarial de un dispositivo, pero incluso un prototipo básico estaba a años de distancia, en su lugar idearon un ingenioso experimento.

Pusieron a los clientes potenciales del sistema voz-a-texto, las personas que dijeron que definitivamente lo comprarían, en una habitación con una caja de ordenador, una pantalla y un micrófono – pero sin el teclado. Les dijeron que habían construido una máquina de voz-a-texto y querían probarlo para ver si a la gente le gustaba usarla. Cuando los sujetos de prueba comenzaron a hablar en el micrófono sus palabras aparecieron en la pantalla: ¡casi de inmediato y sin errores! A los usuarios les impresionó: era demasiado bueno para ser verdad – lo que, según parece, fue así.

Lo que realmente estaba sucediendo, y lo que hace de éste un experimento interesante, es que no había máquina de voz-a-texto, ni siquiera un prototipo. La computadora en la habitación era ficticia. En la sala de al lado estaba un mecanógrafo que escuchaba la voz del usuario desde el micrófono y escribía las palabras habladas y los comandos utilizando un teclado: a la antigua usanza. Cualquiera que fuera lo que el mecanógrafo introducía en el teclado aparecía en la pantalla del usuario, la configuración convencía al usuario de que lo que estaba apareciendo en la pantalla era el resultado de la máquina de voz-a-texto.

Entonces, ¿qué aprendió IBM de este experimento?

Esto es lo que he oído: Después de haber sido inicialmente impresionados por la “tecnología”, la mayoría de las personas que dijeron que iban a comprar y usar una máquina de voz-a-texto cambiaron de opinión después de utilizar el sistema durante unas pocas horas. Incluso con la traducción rápida y cercana a la perfección simulada por el mecanógrafo humano, utilizando el habla para introducir más de unas pocas líneas de texto en un equipo tenía demasiados problemas, entre ellos: la garganta de las personas sentía molestias al final del día, se creaba un entorno de trabajo ruidoso, y no era adecuado para material confidencial.

En base a los resultados de este experimento, IBM siguió invirtiendo en la tecnología de voz-a-texto, pero en una escala mucho más pequeña – no apostando la compañía en ello.

Al final resultó que, esa fue la decisión de negocio adecuada. Los teclados se están demostrando difíciles de superar para la mayoría de las tareas de entrada de texto. Hace treinta años la mayoría de la gente no podía escribir, pero miremos en cualquier oficina (o café) de hoy y veremos personas de todas las edades y profesiones escribiendo en sus computadoras portátiles. En los dispositivos donde un teclado de tamaño completo no es posible, como teléfonos móviles, la voz-a-texto puede ser el esto correcto, pero por lo demás el teclado sigue siendo el dispositivo a superar. El teclado es sin duda el esto correcto.

El enfoque de IBM fue ingenioso, pero ¿cómo lo denominaríamos? La configuración de voz-a-texto con el mecanógrafo no era lo que se podría considerar un “prototipo adecuado” – no al menos que estuvieran planeando ocultar en realidad mecanógrafos vivos y que respiraran en los ordenadores. No era un prototipo de un sistema de voz-a-texto, simulaban tener un prototipo de voz-a-texto, y lo utilizaron para probar la reacción de los usuarios reales al producto. De esta manera fueron capaces de recoger datos valiosos del mercado en función del uso real en lugar de opiniones, y lo hicieron con una inversión muy pequeña de tiempo y dinero.

Pensé que se trataba de un enfoque muy interesante y valioso, y que era bastante diferente de los prototipos para merecer su propio nombre (más sobre esto más adelante) y más estudio. Pero primero me propuse encontrar historias similares y descubrí otro ejemplo brillante.

El Experimento del Palm Pilot

La historia de voz-a-texto de IBM me hizo pensar sobre el concepto pretotipar, pero el siguiente ejemplo es el que me convenció de que valía la pena indagar más a fondo.

Introducido en 1996, el Palm Pilot fue un dispositivo digital de tamaño de la palma de la mano con cuatro funciones básicas: un calendario, una libreta de direcciones, una lista de cosas por hacer y un medio para tomar notas simples. Palm Pilot fue el primer PDA éxitoso (Personal Digital Assistant). Sin embargo, Jeff Hawkins, co-fundador de Palm y uno de los inventores del Pilot, no dio por sentado el éxito final de las PDAs. Todo lo contrario. De acuerdo con un reportaje sobre marzo de 1998 en la revista Time [la cursiva es mía]:

Hawkins, de 40 años, jefe de tecnología de Palm y creador del Pilot, diseñó uno de los primeros ordenadores de mano, el GRiDPad, hace una década. Fue una maravilla de la ingeniería, pero un fracaso de mercado porque, según dice, todavía era demasiado grande. Decidido a no cometer el mismo error dos veces, tenía una respuesta preparada para cuando sus colegas le preguntaran cómo de pequeño debería ser el nuevo dispositivo: “Vamos a probar con el bolsillo de la camisa”.

Retirándose a su garaje, cortó un trozo de madera para adaptarlo a su bolsillo de la camisa. Luego lo llevó durante meses, simulando que era un ordenador. ¿Tenía libre el almuerzo el miércoles? Hawkins se sacaba el bloque y punteaba en él como si estuviera mirando el calendario. Si necesita un número de teléfono, simulaba buscarlo en el bloque de madera. De vez en cuando probaba diferentes aspectos de diseño con diversas configuraciones de botones, con papel impreso pegado al bloque.

He aquí hay una foto del pretotipo que Jeff construyó (se puede ver este artefacto en el Museo de Historia de la Computación en Mountain View, CA):

imagen

Me puedo imaginar la reacción de la gente cuando Hawkins sacaba un trozo de madera de su bolsillo y tocaba en él, simulando que era un dispositivo funcionando. Debieron de pensar que estaba loco. ¡Sí, loco como un zorro! Ese pedazo de madera con un papel impreso convenció a Hawkins de que se encontraba en el camino correcto. Había respondido a la primera, y más importante, pregunta: “Si yo tuviera un Pilot,
¿realmente lo llevaría conmigo y lo utilizaría?” Y su respuesta fue un rotundo “¡Sí!” Sabía que él tenía el esto correcto, ahora podría centrarse en la siguiente serie de preguntas, tales como: ¿Podemos construirlo tan pequeño? ¿Cuánto cuesta construirlo? ¿Cuánto tiempo duran las baterías? Era el momento de invertir en la construcción de un “prototipo adecuado”.

El Palm Pilot no sólo fue un éxito, fue un gran éxito y tuvo un tremendo impacto. El Pilot fue el predecesor de los teléfonos inteligentes de hoy, y todo empezó con una pequeña pieza de madera – al igual que Pinocho.

Simularlo antes de hacerlo

Las historias de voz-a texto y Palm Pilot tienen varias cosas en común.

Ambos equipos tuvieron dudas sobre la utilidad final y adopción de la innovación. Era una idea genial. Tenía sentido. Se resolvía un problema.
¿Pero era el esto correcto? ¿La gente realmente lo utilizaría? Jeff Hawkins, en particular, acababa de sufrir años de inversión para desarrollar un producto, el GridPad, que era “una maravilla de la ingeniería, pero un fracaso de mercado” (es decir, el esto incorrecto) y estaba “decidido a no cometer el mismo error dos veces”.
Debido a sus dudas, los dos equipos querían poner a prueba la utilidad de su idea con un prototipo y obtener retroalimentación del uso real del producto (a diferencia de las opiniones sobre el producto) antes de comprometerse con su desarrollo.
En ambos ejemplos, sin embargo, incluso el desarrollo de un “prototipo adecuado” (una versión en bruto, pero funcional del producto final) habría requerido mucho tiempo y una importante inversión en investigación y desarrollo.
Su solución para el problema del “prototipo adecuado” era simular que tenían un prototipo. En el ejemplo de voz-a-texto, el hardware real y software fue reemplazado con un poco de engaño, y en el ejemplo del Pilot fue sustituido por la imaginación de Hawkins – Simularlo antes de hacerlo.

He encontrado estas dos historias sorprendentes, ya que son diferentes de la típica aproximación de las personas y empresas cuando tienen una idea innovadora que quieren aplicar. La mayoría de las personas se enamoran con su idea (su esto) y asumir que será un éxito (el esto correcto) por lo que empiezan a crearla. Se adelantan a los acontecimientos – por así decirlo – y comienzan centrándose e invirtiendo en las cosas equivocadas en el momento equivocado. Más exactamente, invierten demasiado en poco tiempo para desarrollar una primera versión del producto con demasiadas características, demasiada funcionalidad y demasiado “brillante”. Asumen conocer lo que la gente quiere. Asumen que si lo construyen correctamente, la gente lo querrá. En la mayoría de los casos, estas presunciones y suposiciones resultan ser tanto incorrectas como costosas.

Pretotipar: Nace una palabra

Cuanto más pensaba acerca de los experimentos de voz-a-texto y Palm Pilot, más me convencí de que lo que hicieron esos equipos no sólo fue inteligente, sino una etapa crucial en el proceso de desarrollo de nuevos e innovadores productos. Un paso que la mayoría de las persona se saltaban y muchas veces terminaban pagando muy caro por ello.

Durante un lapso de varios meses, he compartido estas dos historias con decenas de colegas, amigos, empresarios, capitalistas de riesgo, ingenieros y gerentes de producto. Sorprendentemente, ninguno de ellos había oído hablar antes de estos ejemplos. Todos ellos, sin embargo, estuvieron igualmente impresionados por la solución inteligente de “simularlo antes de hacerlo”, y un buen número de ellos se golpeaban la cabeza y decían cosas como: “Me gustaría haber hecho algo similar antes de gastar años y millones de mi última idea”.

Me di cuenta que había tropezado con algo valioso e importante, si bien no era nuevo ni original, no era ni muy conocido ni difundido. Todo lo contrario. Pero ese algo no tenía un término para describirlo, y pensé que merecía y necesitaba un nombre para llegar a ser más conocido, discutido y adoptado más ampliamente. Así que empecé a pensar en una denominación posible para este concepto. (Nota: En el momento en el que empecé a pensar en pretotipar yo todavía no era consciente del gran Movimiento Lean Startup de Eric Ries o del término PMV – Producto Mínimo Viable. Más información sobre la relación entre pretotipar y PMV más adelante).

Puesto que un elemento central en ambos ejemplos es el acto de simular (la gente de IBM simuló haber construido un sistema de voz-a-texto y Jeff Hawkins, imitó tener un Pilot en el bolsillo de su camisa), la primera palabra que me vino a la mente fue simulotipar – ¡puaj! Mi segundo intento de acuñar una palabra fue aún peor. Puesto que la idea central es probar rápidamente una idea, incluso antes de invertir en la construcción de un prototipo adecuado, se me ocurrió la palabra preprototipar – ¡doble puaj! Afortunadamente, estas dos palabras horribles contenía la semilla

de un término mucho mejor. Al quitar las primeras letras de aquí y allá, se me ocurrió pretotipar. Mucho mejor. Los artefactos que se producen por el proceso de pretotipar (por ejemplo, el bloque de madera de Hawkins) se llamarían pretotipos.

Me gustaron las palabras pretotipipar y pretotipo10 , pero ¿era yo el primero en usarlos? Tal vez alguien más ya había sido utilizando y tenía algún tipo de “derechos” de su uso y significado. Corrí a Google y escribí “pretotipar” en el cuadro de búsqueda. Para mi deleite, Google volvió con “Quizás quisiste decir: prototipar”11 El motor de búsqueda supone que había escrito mal la palabra por lo que me dio un montón de resultados en su lugar para prototipar – una buena señal. Cuando insistí en que no quise decir prototipar y que por favor me proporcionaran los resultados para pretotipar en su lugar, Google devolvió una cantidad relativamente pequeña de páginas donde la gente había escrito mal la palabra protitipar. La búsqueda de pretotipo dio resultados similares. La cosa estaba clara. Había tropezado con una nueva palabra que nadie más estaba utilizando todavía.

Aún mejor, el nombre de dominio asociado pretotipar.[com,org] y pretotipo.[com, org] estaban también disponibles. Mi primer instinto fue sacar mi tarjeta de crédito y comprar la totalidad de ellos, pero me di cuenta de que al hacerlo estaría violando el mensaje central de pretotipar: estaría invirtiendo en algo antes de asegurarse de que valía la pena invertir. Incluso a pesar de que sólo cuestan unos pocos dólares reservar los nombres de dominio, el principio estaba en juego. Pensé que pretotipar y pretotipo eran grandes palabras para describir un gran concepto, pero ¿otras personas sentirían lo mismo? Tuve que hacer un pretotipo de pretotipar.

Afortunadamente, como parte de mi trabajo en Google, tengo la oportunidad de hablar con un montón de gente sobre innovación e impartir un montón de presentaciones sobre el tema tanto a clientes como a otros compañeros de Google. Así, junto con los ejemplos de voz-a- texto y Palm Pilot, empecé a usar las palabras pretotipar y pretotipo en

10 A estas alturas ya está claro que también se han “inventado” estas palabra en español:
– de pretotyping a pretotipar (también podría ser pretotipado)
– de pretotype a pretotipo.
11 Lo mismo ocurre con pretotipar que con el termino original pretotyping, así que se va a utilizar siempre la traducción en el texto.

todas mis presentaciones, reuniones y discusiones. En todos los casos, la gente respondió muy positivamente tanto al concepto como a las palabras. Me enviaron ejemplos de sus pretotipos, me pidieron sugerencias sobre cómo pretotipar sus ideas e incluso comentaron con sus colegas y superiores pretotipar sus ideas antes de su construcción. Parecía como si estuviera en el camino correcto.

Un día, me llegó un correo electrónico el jefe de una de las mayores agencias de publicidad del mundo que había asistido a una de mis presentaciones sobre innovación. Agradeció a los organizadores la presentación, dijo que a él y a su equipo les encantó el concepto de pretotipar y que “… la palabra pretotipar ha entrado en el léxico de nuestra empresa”.

Ese día supe que tenía pruebas suficientes de que pretotipar y pretotipo eran las palabras adecuadas para el concepto correcto, y me sentí seguro de dar el siguiente paso e invertir unos pocos dólares para comprar los nombres de dominio asociados.

Pretotipar y Prototipar

Algunas personas podrían argumentar que pretotipar está demasiado cerca de prototipar, tanto en el espíritu como en la práctica y, por tanto, no hay necesidad de diferenciar entre los dos, ni de inventar una nueva palabra. Pensé mucho en este tema. El problema que veo es que la creación de prototipos término abarca una amplia gama del espectro entre la idea abstracta de un producto y el producto final.

Un prototipo de un equipo de voz-a-texto, por ejemplo, podría incluir una combinación concreta de hardware y software para digitalizar el habla, descomponerla en fonemas, convertir los fonemas a las posibles palabras y frases, aplicar correcciones de error a esas palabras y frases, etc. Este prototipo podría necesitar meses o años y el coste de desarrollo de millones de dólares. Se construiría de forma especial y aún así estaría lejos de ser un producto final, por lo que sin duda se consideraría un prototipo. Sería exactamente lo que la mayoría de la gente piensa cuando piensa en un prototipo.

Mencionemos la palabra prototipo a alguien, y se imaginará algo primitivo y con defectos, pero esperará que sea algo funcional y cercano al producto final. Si Jeff Hawkins hubiera dicho a la gente que tenía un prototipo del Palm Pilot, aquellas personas esperarían ver algo con baterías y una pantalla LCD, no un bloque de madera. Si IBM le dijera a su cliente potencial que tenía un máquina prototipo de voz- a-texto, no esperaría un mecanógrafo humano transcribiendo lo dictado en la habitación de al lado.

Además de la funcionalidad, una diferencia clave entre pretotipos y prototipos es que el coste y los plazos para la pretotipar están en el extremo inferior del espectro que normalmente está cubierto por la creación de prototipos. Es aceptable que un prototipo necesite meses o años y un coste de desarrollo de millones de dólares. Por el contrario, definitivamente no es aceptable para un pretotipo que necesite tanto tiempo o cueste demasiado.

Los prototipos son una herramienta necesaria e increíblemente útil que puede y deben ser utilizados para responder a muchas preguntas sobre un producto potencial, tales como:

• ¿Podemos construirlo?
• ¿Va a funcionar?
• ¿Va a funcionar como se pretendía?
• ¿Cómo de pequeño/grande podemos hacerlo?
• ¿Cuánto cuesta producirlo?
• ¿Cuánto tiempo duran las baterías?
• ¿Cómo lo van usar las personas?
• ¿Para qué lo van a usar las personas?

Pretotipar, por el contrario, se centra en dar respuesta a una – muy básica y muy importante – cuestión: ¿Es esto lo que hay que construir? Una vez que la pregunta se responde de manera positiva, entonces tiene sentido pasar de pretotipar a prototipar.

La conclusión a la que llegué es que el término y la práctica de pretotipar merecen un soporte por sí mismo. Así como una startup es un tipo específico de una etapa inicial de una empresa, pretotipar puede ser visto ya sea como un subconjunto específico de la creación de prototipos o un preludio a los mismos.

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